miércoles, 22 de octubre de 2008

El valor de la imagen
Actualmente, el valor de las propuestas visuales radica en la posibilidad de ser reproducidas masivamente. La estructura operativa del mundo de la impresión está pensada para abaratar costos en tanto crezca el volumen. La televisión es viable sólo si llega a multitudes. La publicidad nace con las masas. Un objeto cultural, hoy, es valioso en tanto catalogado y global. Inclusive las artes plásticas están determinadas por estos parámetros. No obstante, el diseño contemporáneo, la fotografía y el cine son hijos legítimos de esta vorágine técnica. Lo gráfico, lo industrial y la moda son disciplinas que nacieron alejadas del problema del “aura” del objeto. No existe un cartel original, una silla, un zapato o un libro.
No puede haberlo pues son producidos en serie. Inclusive, la imagen de determinadas personalidades es un artículo de consumo. No importa el lugar que ocupen sus ideas o acciones en un determinado contexto histórico; ciertos hombres y mujeres pasan a ser iconos comerciales. El Ché Guevara vende franelas, Ronaldo zapatos y Donald Trump es capaz de promover, como imagen, al mismo concepto del mercadeo contemporáneo. Humberto Valdivieso Semiólogo. Profesor de la Universidad Católica, Caracas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La verdad que una imagen puede causar muchas sensaciones negativas y positivas.